Ardales Animal SOSMálaga
Puedo viajar a otras provincias para adopción
Cariñoso
Apto con niños
Apto con perros
Sociable
Sexo
Hembra
Tamaño
De 10 a 25Kg.
Mi cumple es
19/07/2022
Raza
Mestizo
Provincia
Málaga
Puedo viajar para adopción
Sí
Vacunado
Sí
Desparasitado
Sí
Sano
Sí
Esterilizado
Sí
Identificado
Sí
Microchip
Sí
Pasaporte
Sí
🤍 Mery Dicen que es un cruce de husky. Yo creo que Mery es de esas perras que ya no necesitan una etiqueta. Tiene una preciosa mezcla de rasgos nórdicos y de labrador que le da una expresión imposible de olvidar. Su pelo color miel, su hocico blanco salpicado de pequeñas pecas, su cola esponjosa y, sobre todo, esos ojos... esos ojos que parecen preguntarte en silencio si esta vez sí será su oportunidad. Pesa unos 24 kilos de dulzura y tiene menos de cuatro años. Es cariñosa hasta el extremo. De esas perras que no buscan juguetes antes que personas, sino que prefieren caminar pegadas a ti, sentir una mano acariciando su cabeza y notar que, por fin, alguien la ha elegido. Es sociable, noble, inteligente y muy equilibrada. Se lleva bien con niños, disfruta de la compañía de otros perros y afronta cada encuentro con una mezcla de ilusión y delicadeza que enamora. Mery no necesita una familia perfecta. Solo necesita una familia. Porque todo el cariño que lleva guardando durante años sigue intacto, esperando a la persona que decida darle la oportunidad que nadie le ha dado todavía. https://youtube.com/shorts/nSadPZLEi2Q?si=C5KiuyhJu3GvGL1u
Perros
Sí
Gatos
No
Niños
Sí
Cariñoso
Apto con niños
Apto con perros
Sociable
🤍 La historia de Mery. Hoy Mery cumple dos años. No dos años en una casa. No dos años durmiendo en una cama. No dos años despertando con una familia que le diga "buenos días". Hoy Mery cumple dos años viviendo en el mismo chenil. 730 días. 730 amaneceres viendo las mismas rejas. 730 noches durmiéndose sola. 730 días esperando que alguien, algún día, la eligiera. Durante este tiempo no ha estado sola. Ha compartido su pequeño espacio con otros perros. Ha jugado con ellos, ha dormido a su lado y les ha hecho compañía mientras también esperaban una familia. Pero uno a uno fueron marchándose. La puerta se abría, alguien pronunciaba su nombre y comenzaban una nueva vida. Mery los veía irse. Los despedía moviendo la cola. Y cuando la puerta volvía a cerrarse... ella seguía dentro. Después llegó otro compañero. Y otro. Y otro más. Y todos acabaron encontrando un hogar. Todos... menos ella. Y es imposible no preguntarse por qué. ¿Porque ya no es un cachorro? ¿Porque pesa 24 kilos? ¿Porque alguien decidió que era demasiado grande para enamorarse de ella? Lo más injusto es que Mery no entiende nada de eso. Ella no sabe de tamaños ni de edades. Solo sabe que cada vez que un perro desaparece del chenil, ella vuelve a quedarse esperando. Y, aun así, no ha dejado de creer en las personas. Cuando alguien entra, se acerca despacio. Busca una caricia. Camina pegada a tus piernas. Como si quisiera decirte, sin palabras: "Yo también podría ser tu familia." Mery todavía no ha cumplido cuatro años. Y todavía no sabe lo que es tener una casa. Nunca ha sentido una cama blandita. Nunca ha esperado detrás de una puerta a que su familia vuelva del trabajo. Nunca ha tenido un juguete que fuera solo suyo. Nunca ha sabido lo que significa pertenecer a alguien. Y, sin embargo, sigue esperando. Quizá hoy has llegado hasta su historia por casualidad. O quizá no. Entre miles de perros, has dedicado unos minutos precisamente a ella. Has leído su nombre. Has conocido su historia. Y ahora ya sabes que existe. No permitas que el próximo aniversario de Mery vuelva a celebrarlo entre barrotes. Porque dos años esperando ya son demasiado. Y porque hay una familia ahí fuera que todavía no lo sabe... ...pero lleva dos años haciendo falta para una perra que nunca ha dejado de esperar. 🐾